jueves, 6 de septiembre de 2012
Placeres mundanos
Debería estar buscando un trabajo activamente. Pero en vez de eso, ayer me fui a nadar al mar, a un sitio llamado "forty foot" en Dun Laoghaire, porque literalmente la profundidad es de 40 foot (todavía no sé cuantos metros es eso, pero es profundidad).
Descubrí dos cosas sorprendentes:
- Estaba demasiado implicada en mi propia búsqueda de trabajo
- Estaba olvidando mi propia felicidad, mi propio disfrute de vivir en Dublín.
(o el disfrute de meter el cuerpo en agua congelada, y sentir cómo todos los huesos se enfrían hasta el punto de que cuando sales tienes calor por el contraste de temperaturas. Mi compañera de piso vino conmigo, pero ella hace trampa porque tiene traje de neopreno (vergüenza debería de darle...es irlandesa!)
Sí, también se puede hacer sin traje de neopreno, con biquini :)- en pleno verano- y con 19 grados. Siempre que no haya viento.
La vida es así, todo es acostumbrarse.
Y a la tarde, fui a ver a mi querido froggy (my novio es francés, les llaman froggies en inglés porque comen ancas de rana en Francia...estúpido apelativo que utilizo para no utilizar su nombre y pincharle un poco) y se quedó medio sopa en mi regazo. Me encanta la vulnerabilidad masculina, me parece tan tierna... Parecía un niño...me entraron sentimientos extraños.
Pasé la barrera de la atracción psicológica- digamos el típico, me gusta y provoca reacciones interesantes en mi cuerpo- a un grado más allá, cuándo los sentimientos se disparan y te encuentras pensando en chorradas como ¿niños? ¿será un buen padre? etc...
Que miedo dan esas cosas. Pero por fin aprendí a aceptarlas como algo natural. A aceptar que es correcto sentir esas cosas, no pasa nada. También me preocupa cuando se preocupa y siento ganas de ayudarle a sentirse mejor.
(filantropía?)
Lo más curioso, es que con lo que me cuesta estar en silencio, fui capaz de estar quieta, respetando el silencio. El silencio, ese elemento tan relevante en las relaciones humanas. Si no hay silencio, un silencio apropiado, no se puede conectar con las personas, porque todo se convierte en actuar por actuar, sin escuchar, sin recibir información de lo que sucede. No sé por qué antes no fui capaz de estar en silencio con otras personas, siempre había una necesidad de rellenarlo con palabras.
Pero él, habla mucho, pero también para decir lo necesario. Me encanta.
Me voy a ver si empiezo a organizarme, en vez de tirar el tiempo por la ventana. Llevababa meses sin tener tiempo...y ahora, me sobra. En fin, feliz día
martes, 7 de agosto de 2012
Septiembre
September...
El mes de las preocupaciones. Una de las tradiciones más repetidas en mi vida de estudiante era el sentimiento de Septiembre. Recomenzar.
Creí haberme librado de ello, pero obviamente no.
Mi empresa cambia de dueño. Y echan a la calle a gente (a mí concretamente, entre otros posiblemente...). Empieza el peloteo, la gente se pone nerviosa, el clima laboral cambia.
También creí estar a salvo de la inseguridad laboral, pero ¿quién lo está? Muy pocos.
De todos modos...recapitulemos: Perdí un trabajo, en febrero, encontré otro. Me movieron a otra escuela. De trabajo en trabajo y tiro porque me toca...
No es para quejarse, no. Al menos hay trabajo al que aferrarse.
Aferrarse, si. Quien pudiera vivir sin tener que aferrarse a algo. En este caso, a un trabajo. Quien pudiera vivir sin tener que depender del dinero. Otro gallo cantaría.
Ahora, no me quejo de la situación laboral. Me quejo de haber encontrado el amor, o algo que parece ser amor. De tener pareja justo ahora. En otro país, con alguien que ni siquiera es de Irlanda. Porque...
Anula todo sentimiento de seguridad. Si cualquiera de los dos se cansa, se va a su país.
¿y quién se va a mover?
Probablemente antes me vaya yo a Francia que él a España con la que está cayendo.
Escuchadme...si viajáis, NUNCA os enamoréis. Porque, es el fin de la seguridad. Todo lo que supones que sería de un modo, nunca será como imaginaste, será simplemente de otro modo.
Aleluya. Por locura que parezca, mi vida ya no tiene ni pies ni cabeza, o ya no suena como la inventé a mis 24 años: con un español, trabajando en un colegio público, hablando mi propio idioma.
Desde que puse un pié fuera de Madrid, todos esos sueños ya no son lo que eran. Son una sombra de lo que eran.
Ahora, lo que he encontrado es mucho más valioso que todas esas expectativas de libro, aunque cuesta el doble. Y si dura, ha durado. Si no dura, bueno, pasamos página y a reinventar la vida.
¿Para qué complicarse? Al final es simple: es ir dando con lo que quieres, reinventando el libro de tu vida. En el mío, me gustaría que dijera: Y fueron felices y comieron lechugas (soy vegetariana)."
Y tuvieron niños multicolores, o multilingues (que hablaban 3 lenguas: inglés, francés y español) y se quisieron mucho mucho, tanto que es aburrido hablar de ello.
No quiero dar envidia, la verdad es que sería mucho más fácil si todo estuviera en el mismo país: familia, amor, trabajo... Mi vida por ser simple.
miércoles, 13 de junio de 2012
Me ha dicho internet que España ha sido rescatada económicamente.
Qué bien, ya esta igual que Irlanda. Jodida y controlada por el banco internacional.
Hurray! Ya no tendré que soportar los comentarios de mis amigos españoles sobre Irlanda: Bah, tan bien no estarán, si han tenido rescate económico! Como si no fuera lo mismo para todos!!!!
Me pone negra la maldita manía de los españolitos de separarse del resto de Europa mentalmente. Nos guste o no, estamos en el mismo barco.
(Y nos guste o no, el barquito de cascara de nuez hace aguas. Qué bien, a nadar todos como lindos pececitos.)
Sonrisa de oreja a oreja, al menos tenemos todavía casa (e hipotecas) y sueños. Los sueños son lo que cuenta ahora mismo.
jueves, 24 de mayo de 2012
Galimatías pedagógico
Querer cambiar el hecho de que un grupo de niños hagan las cosas porque reciben dulces como premio SIEMPRE, diciéndoles que el premio es que en cuanto hagan algo bueno recibirán reconocimiento de sus mamás o papás, conseguir que recojan los juguetes REQUETEBIEN ( Eureka! lo logré, van a dejar de intercambiar dulces por acciones buenas...Sí)...
Y tristemente descubrir que cuando las mamás van a recogerlos, y se lo comentas "eh, tu hija ha estado ayudando, se ha portado muy bien".
La respuesta es: Qué bien, cielo, te voy a comprar un huevo kinder de chocolate.
¿Es eso reconocimiento social remarcado por un dulce? ¿o es volver a lo mismo: intercambiar dulces por acciones?
Probablemente no...simplemente son dos premios en uno, el reconocimiento y el objeto material (el dulce).
No sé, de cualquier modo me parece que es como estar adiestrando focas: un pescadito cada vez que hacen algo bueno.
País de locos.
(como si el mío no lo fuera...menuda escusa. Pensamientos en voz alta que no puedo expresar porque me mirarían raro.)
Uno de los inconvenientes de vivir en otro país, es simplemente el hecho de vivir en otro país. A partir de cierto tiempo se convierte en normal y empieza a picarte cierto criticismo que no tenías antes, cuando estabas simplemente "aprendiendo inglés" o merodeando y conociendo maravillosos parajes.
Lo más triste es el hecho de mirar por la mirilla de los medios de comunicación España, y ver en lo que se está convirtiendo (las últimas reformas laborales dan miedo) y cómo la crisis va mellando los ánimos de mis amigos y si les digo: hoy estoy estresada porque trabajé mucho, me preguntan mil cosas como cuánto gano, cuantos niños hay en mi aula y cuanta gente trabaja conmigo. Y pierdo la batalla de protestar, porque siempre hay un amigo que está peor en España.
(Los hay incluso sin trabajo alguno, fíjate si tendré pocas razones para quejarme)
Pero es que, no hay nada más doloroso que sentir que tu país se va a pique económicamente, y que con tanto recorte no va a quedar nada que llevarse a la boca.
Hace algunas entradas, defendía el optimismo, pero esta crisis está mellando mi propia esperanza de regresar a Madrid algún día (si es que realmente quiero regresar que no lo tengo nada claro, para ser sincera...) y mis ganas de hablar con mis amigos españoles. Porque siento siempre cierto aura de pesimismo, y la brecha que nos separa- sobretodo la que nos separa en cuanto a situación económica y posibilidades laborales.-
Es como sentir que una parte de tí se separa lentamente, se aleja, y no sabes si quieres recuperarla realmente o dejarla irse...
Posiblemente nunca se irá. La última vez que fui a Madrid, me sentí bien por un lado. Por otro, desconectada, lejana. Deseando pertenecer más que nunca a mi país, y queriendo seguir la vida allí.
Por otro lado, mi corazón tiraba hacia Dublín y todas las novedades, y experiencias. Y no pude evitar sentirme entre dos mundos. Queriendo vivir en ambos al mismo tiempo.
No es que no quiera vivir en Madrid. Es que mi vida en Dublín me gusta más. No es que no quiera vivir en Dublín, es que a veces echo de menos Madrid y la vida madrileña.
No es que quiera volver. Es que me da pena reconocer que realmente me he ido. No es que quiera quedarme, es que no puedo irme. Y tampoco es que no pueda irme, es que también quiero quedarme.
Mar de contradicciones, lo sé. El día que lo entienda, quizá sea posible de explicar un poco mejor.
Happy days!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)