Urbanismo Protesta

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domingo, 31 de agosto de 2008

Síndrome post-vacacional

Septiembre es como Enero para las estudiantes como yo. En agosto te pasas días enteros elucubrando sobre qué vas a hacer con tu minúscula vida, en comparación con la immensidad de Madrid y las oficinas donde se hacen entrevistas para seleccionar a simples educadoras infantiles o a lo peor becarios de prácticas.

Y lo de la vuelta a casa es un espanto, porque regresa la gente a Madrid (yo no, que apenas tengo vacaciones) y vienen con el ánimo avinagrado como con pena, como si la ciudad tuviera que darles explicaciones por esa injusticia llamada rutina.
¡Con lo divertida que es la familiaridad de la rutina! No nos engañemos: lo mejor de la rutina es saltársela todos los días con pequeños cambios: por ejemplo no ir a trabajar por el mismo sitio, contar baldosas, ir por el lado blanco de los cruces en los pasos de cebra...y un largo etcetera de rituales absurdos, pero divertidos que pueden ayudar a retomar la vida normal. Si es que la vida tiene algo de eso, que a veces lo dudo.
Por pensar que hay rutina a veces nos perdemos cosas realmente sorprendentes. Ahora toca deprimirse por regresar al trabajo, cuando, el trabajo es lo mejor que hay,- yo por lo menos me puedo pasar horas observando a la gente trabajar ;) -( Frase Made In Oscar Wilde)

El otro día me dijeron que ahora los niños tienen también depresión post-vacacional. El último grito en depresiones oiga. En esta página se habla de cómo ayudarles a afrontar el paso de volver al colegio http://www.prnoticias.es/content/view/10019000/227/.
Una de la medidas más ¿evidente? que propone es la siguiente:

"Dales tiempo para que se relajen después del colegio antes de empezar los deberes. Escucha sus frustraciones y ayúdales a ver el aspecto positivo, siempre que sea posible. "

A mí me da que ciertas indicaciones están hechas para idiotas más que para padres. El que redactó la noticia pensó: es que, claro, los padres nunca hacen esto con sus hijos. Y el mejor momento es ahora, en septiembre. Lo de ser buenos padres, debe ser ocasional y para eso están los especialistas, para recordarlo en estos grandes hitos, que sobretodo nadie ha vivido nunca.

De un tiempo a esta parte tengo la sensación de que la psicología se está molestando en prescribir todo lo prescribible con recetas estupendísimas para vivir. Pero es que si los niños y niñas se deprimen no creo que sea por el síndrome post-vacacional. Como casi todo será la punta del iceberg de algo más, de una sociedad donde se toma a los niños por idiotas que no saben hablar y contar lo que les pasa por la cabeza.
Sin ir más lejos, todavía hay quien no es capaz de afrontar de una forma natural una situación de celos entre hermano mayor y recién nacido; e incluso se tiende a crear más celos aún, tomando al niño como si de pronto fuera una criatura maligna que quiere hacer daño así sin más, negando la palabra como fuente de tranquilidad y el afecto como fuente de estabilidad.

En calidad de futura pedagoga para la depresión post-vacacional, recomiendo lo siguiente:

- Mirar la ciudad como si se estuviera de vacaciones aún, como si lleváramos una cámara en la mano.
- Pensar en los demás
- leer las noticias
- Seguir quedando con amigos, cuando haya tiempo
- Guardar por un tiempo las fotos de las vacaciones

Y para los niños...que demonios, tan sólo saber eso, que son personitas, y tienen sus necesidades (jugar, reirse, dormir lo suficiente, relacionarse con otros niños). ¡Que no es tan difícil!
Yo diría que todo síndrome (post-vacacional o no) pasa por el mismo punto: la ausencia de tranquilidad y afecto en la vida cotidiana. Simple pero...me temo que verídico. Con lo fácil que sería mimar a quienes nos rodean un poquito más...

martes, 26 de agosto de 2008

Wall-e liándola como siempre...

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Este robot es una monada...I love Wall-e!

domingo, 24 de agosto de 2008

Relationship´s

He decidido usar un anglicismo para empezar esta entrada, no porque sea amante de lo inglés, sino porque yo lo valgo, y por otra razón más importante: tiene sentido.
El término relationship puede ser interesante de analizar porque tiene dos partes: relation ( Relación) y la otra parte mucho más sustanciosa, Ship.

Ship, significa, Buque o barco. Me gusta precisamente que sea barco, porque los barcos navegan y esto hace que el término Relationship sea algo así como una especie de metáfora de lo que es la relación humana; un puñetero viaje en barco. Con o sin oleaje, según las condiciones meteorológicas, que no dejan de hacer que sea un estupendo crucero o bien se convierta en un viaje hacia lo desconocido, por las tormentas más estruendosas que pueda pasar un frágil barquito de vela.
De ahí que me guste esta palabra, porque refleja perfectamente lo condenadamente difíciles que somos los seres humanos y lo complejo que resulta pilotar el barco de las relaciones sociales sin que nos salgan callos en las manos o agujetas en los brazos.
Lo que realmente sucede es que, no hay forma de pilotar un barco sin que cueste un tiempo de esfuerzo y de reflexión personal, al menos en cuanto a cómo llevar las cosas, a qué hacer ante un conflicto o un distanciamiento de la gente. Siempre hay que ocupar un tiempo a pensar un poco el rumbo de las cosas.
En otros momentos, en cambio, en momento de crucero y aguas tranquilas es más bien soltar el timón y dejarse llevar por la corriente.
Cualquiera de los dos momentos nos va a enseñar algo. El de las tormentas, a tomar las riendas de situaciones complicadas. El del crucero, a disfrutar de los buenos momentos y dejarnos llevar sin tener que estar dirigiendo siempre el timón hacia algún lado.

Eso es lo bonito de las relationship.

Así que, hala, a disfrutar del verano y de la cantidad de relaciones que se pueden tener en todos los aspectos conocidos por la humanidad, pareja, amigos, follamigos y lo que os plazca. Y para terminar con un eslogan un poco publicitario que viene al caso: Be water, my friend! (my friend-ship?)

domingo, 17 de agosto de 2008

Espacio Social

En primer lugar, dar gracias a Virginia por la inspiración para esta entrada. Ha sido fruto de una conversación muy interesante, de un intercambio de experiencias vitales- nada como la terapia de la amistad para recobrar el sentido de la realidad.-

Todos tenemos un espacio propio. Ese espacio puede darse en varios planos. Uno es el físico: por sentido común casi todos sabemos que las invasiones del espacio físico deben de ser con el consentimiento de la persona. - Todos salvo los pulpazos de bar que nacen con el sentido común atrofiado, vaya.-
El otro espacio es el social. El espacio que ocupamos en cada grupo las personas. Todos y todas, lo reconozcamos o no, queremos sentir que tenemos un sitio en los grupos en los que nos movemos.
El problema es que las relaciones sociales son móviles, y eso significa que cuando presentamos en un grupo a personas nuevas, las relaciones se mueven. El tipo de espacio que ocupamos cambia. Hay un período de adaptación, de asimilación de los cambios; por ejemplo, ya no somos el centro de ciertas atenciónes que eramos antes o no somos tan llamativos/as. La novedad es algo que arrastra mucho.
Podemos incluso tener miedo a perder el sitio, algo en cierto modo absurdo, pero ¡quién no ha experimentado esa sensación alguna vez!, o celos y resentimiento porque la nueva persona está "invadiendo" un lugar que, creemos nuestro.

Tal sensación puede crear recelos, e incluso malos rollos en el grupo. Pero, como para todo hay un remedio, tenemos recursos sobretodo si somos conscientes de lo que sucede dentro de nosotros/as. No sirve negar que lo que sucede, simplemente es que nuestras relaciones con el grupo están cambiando. Y eso no implica necesariamente una pérdida del espacio anterior, sino una modificación de las relaciones así como la creación de un nuevo espacio, tal vez mucho más rico que el anterior, con la inclusión de las nuevas personas en el grupo. Pensando en esto, me remonto a la más tierna infancia donde se empieza a aprender esto, en cuanto nace un hermanito/a. Hay cierto miedo a perder el lugar que se tiene en la familia, y no es anormal o algo por lo que haya que horrorizarse. El error es condenarlo o hacer de ello un drama.

Lo mismo que si nos pasa cuando somos mayores. Y es que, claro, somos humanos, qué le vamos a hacer. Seguimos sin ser ángeles, pero vaya como ya dije en otra entrada, eso de flotar en la eternidad con una lira en la mano debe ser un santo coñazo, las cosas como son.

sábado, 16 de agosto de 2008

Futuro

El futuro es eso que cuelga
de los balcones del verano,
cual trapo a medio secar,
esperando ser recogido
Futuro es y no es
viene y ya se ha ido
-está pintado-
Dicen que ahora es negro,
(Los jóvenes lo pintamos así)
También hay quien lo mira gris
(La vida estable es lo que tiene)
Y cuando estás en la recta final,
gran ventaja,
ya ni lo ves.
Condenada palabra,
escusa perfecta,
"Los jóvenes lo son"
(pero eso sí...presente no)
Suprimamos el peso del futuro,
cambiémoslo, y
digamos presente,
hoy,
ahora.
(Como esto no me deja hacer separación entre verso y verso, mejor guiarse por la mayúscula)

martes, 12 de agosto de 2008

Looking for silence

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Words like violence

Break the silence

Come crashing in

Into my little world

Painful to me

Pierce right through me

Can't you understand

Oh my little girl

All I ever wanted

All I ever needed

Is here in my arms

Words are very unnecessary

They can only do harm

Vows are spoken

To be broken

Feelings are intense

Words are trivial

Pleasures remain

So does the pain

Words are meaningless

And forgettable

All I ever wanted

All I ever needed

Is here in my arms

Words are very unnecessary

They can only do harm

lunes, 11 de agosto de 2008

No somos ángeles

Si fuera parte de cierto partido político mejoraría la ley de dependencia. Trataría de que la gente no tuviera que sufrir por tener a su cargo a otras personas y no poder con su carga.
Y es que hay cargas de 500 kgs, pero las más pesadas son las cargas crónicas, las que no se puede quitar la persona de encima, salvo de una manera poco ortodoxa (y sana). Y es que, aún no se notan los efectos de la ley, por mucho que se diga.

Pero...poniendo la nota optimista, hay que ver que allí donde hay una carga hay personas para sobrellevarla, hay vecinos, amigos, familia...yo qué sé, un montón de posibilidades. La gente es lo que salva los problemas, y la propia voluntad puesta en la adecuada dirección.

Lo que cuento no es más que una generalización de la convivencia con un enfermo de esquizofrenia, esa enfermedad de fácil diagnóstico (la gran mayoría de las personas que manifiestan una disfunción en su comportamiento, alucinaciones o vaya ud. a saber qué se diagnostican como enfermos de esquizofrenia) y difícil tratamiento. El tratamiento de un esquizofrénico son pastillas (valium y demás porquerías) que tumbarían a un elefante, pero no son medidas reales, pedagógicas o sociales.
Son personas que viven apartadas de la sociedad y la lucha por integrarse en algunos casos está casi perdida.
Las medicinas son medidas parche. Y no es que critique su utilización, porque en muchos casos es necesaria para evitar las conductas agresivas.
Lo que critico es la falta de apoyo con el que cuentan las familias a un nivel de superación del problema. Y siempre me pregunto lo mismo...
¿Cuánto más vamos a tener que esperar para salir de ciertos círculos viciosos en nuestras vidas?
¿Cuánto más vamos a tener que luchar por tener una vida normal como la de otras tantas personas y familias?

Sólo hay una cosa clara, ( estas líneas son un intento de superar el pesimismo inicial) y es que los pocos recursos con los que contamos, los utilizamos al máximo. A esto, los psicólogos lo han llamado reisilencia o algo así, a la capacidad para superar problemas sin acabar cual cabra montesa. Por el momento lo vamos consiguiendo; más o menos jodidos, más o menos alegres.
La clave siempre ha sido tener amistades, tener gente con la que hablar de otras cosas, objetivos en la vida, formas para salir adelante sin ahogarse, sin estar dándole vueltas al problema todo el tiempo.
La cosa más útil que he podido aprender de esta situación es que no hay problema por complicado que sea que no tenga posible solución (salvo los crónicos). Que no sea la más deseada es otra cosa. La vida es caerse 200 veces y levantarse todas las que sean necesarias. No siempre se acierta, eso sí; pero qué le vamos a hacer si no somos ángeles. (No me imagino todo el día con una lira en la mano haciendo el idiota de nube en nube.-)
Saludos y feliz verano.

martes, 5 de agosto de 2008

Tolerancia Ficticia

Se me acerca una señora con aire angelical y sonrisa de post-it, acompañada de otra mujer con aspecto similar y ropa de monja, y me dice:

- Niña, tienes un minuto (es una pregunta retórica, por eso no lleva interrogación)
- (La veo venir, lleva en sus manos una revista del Despertar, de cierta secta de sobra conocida, que por mi barrio son como las hormigas, una auténtica plaga) Respondo con educación. La suficiente, ni más ni menos.
- ¿Es ud de los T de J? (para evitar posibles ofensas usaré las iniciales.)
- Sí
- Soy cristiana y ya he escuchado a algunos de ustedes.- Podría darse por vencida con mi respuesta, pero...no, lamentablemente no.-
- Sí, entonces me entiendes. La biblia es el libro que refleja la verdad. La única verdad posible.
- Bueno, esa es su forma de ver las cosas. Yo creo que la verdad tiene diferentes caminos, y uno de ellos es la biblia, pero cada persona busca la verdad a través de su propio camino, que no tiene porqué ser precisamente el mismo para todos.
- Sí, sí, tienes razón…pero la verdad está escrita en la biblia. La biblia es…
- ¿Y qué hay de las otras religiones?
- Sí...hay que respetar otros puntos de vista y otras religiones, estoy de acuerdo. Acepto que haya otras religiones, cada opinión es respetable.
- Efectivamente. Hasta luego.

Me alejo escopetada en otra dirección y respiro. No sé que tiene la gente que piensa que posee toda la verdad, que me pone dolor de cabeza. Es más lo que me pone enferma es que se creen con la obligación moral de decirles a los demás cómo tienen que pensar.